Agujetas: la dolorosa pesadilla postvacacional

El calendario marca la primera quincena de septiembre y nos entra el remordimiento de conciencia. Ha acabado el verano y es hora de regresar a la rutina del trabajo, los estudios y el entrenamiento. Tanto si te has planteado apuntarte este curso al gimnasio como si vas a retomar el ritmo antes de vacaciones, no tienes muy claro por dónde empezar. Lo único que sabes es que vas a tener que afrontar la dolorosa pesadilla postvacacional: las agujetas. Desde el Diario de una Deportista, te explicamos el por qué surge el dolor muscular y que puedes hacer para aliviar las molestias o minimizar el impacto.

Caracterizadas por una extraña rigidez muscular, las agujetas consisten en la microrotura fibrilar o pequeños desgarros. Pueden producirse hasta 48 después de realizar ejercicios o actividades que impliquen contracción muscular. Para muchas personas, esta sensación incómoda es sinónimo de haber trabajado bien los músculos. Sin embargo, “la aparición de este tipo de dolor suele deberse a que el músculo en cuestión ha trabajado en una intensidad superior a la que suele estar acostumbrado – o la que se ha acostumbrado si hemos estado en un período de parón – y por tanto sufre algunas consecuencias”.

Como aliviar las agujetas

Las agujetas pueden producirse hasta 48 después de realizar actividades que impliquen contracción muscular (Foto Blog del Alivio)

Respetar los días de reposo es básico para recuperar los músculos y los tejidos. Pero no por ello tienes que detener todo el movimiento. A menos que el dolor esté anunciando una lesión, se recomienda la recuperación activa para aumentar el riego sanguíneo de la zona afectada. Salir a caminar o apuntarse a una clase de Yoga puede ser una buena opción para ayudar a tu cuerpo a volver a entrenar lo antes posible. Como el dolor suene venir acompañado de una inflamación, realizar estiramientos suaves o un masaje deportivo te puede ir bien para reducir las molestias. Eso si, en caso de que sientas dolor durante el entrenamiento, es aconsejable acudir al médico porque probablemente se trate de una lesión.

Para minimizar la aparición de las agujetas, algunos expertos sugieren la terapia de contraste. Date una ducha caliente para mejorar la circulación sanguínea y enseguida aplica hielo para disminuir la inflamación y anestesiar el dolor local. Comer más champiñones y beber zumo de cereza también puede resultar muy efectivo en el combate de los dolores musculares. Olvídate del agua con azúcar ya que la teoría de la cristalización del ácido láctico es errónea. Prueba utilizar el rodillo de espuma al final de tu entrenamiento. Con 20 minutos notarás el alivio en la musculatura y la descarga del impacto sufrido. Y por último, escucha a tu cuerpo, dejále tiempo para que se adapte a la práctica de ejercicios, recurre al lema «lento y seguro», y  sube la intensidad gradualmente.

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